jueves, 12 de enero de 2012

Moritz Küng cobra 5.500 euros al mes por dirigir un centro de arte inexistente

Si su nacimiento ya estuvo rodeado de polémica al tratarse de un espacio ideado originalmente para «silenciar» la reestructuración del Centre d'Art Santa Mònica, la cada vez más hipotética puesta en marcha del Canódromo de Barcelona como centro de arte se antoja cualquier cosa menos plácida. Máxime después de que ayer trascendiese que su director, el suizo Moritz Küng, cobra desde hace dos años 5.500 euros mensuales por dirigir un centro de arte inexistente y cuyo futuro se encuentra encallado por la crisis económica.
De hecho, la remodelación del antiguo canódromo de la Meridiana y su reconversión en centro de arte contemporáneo han sido el principal motivo de encontronazo cultural entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat. Así, mientras que el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, llegó a cuestionar la validez del centro, el regidor de Cultura de Barcelona, Jaume Ciurana, se comprometió a desbloquear el asunto utilizando el MACBA como árbitro.
Y es que (y ahí sí que coinciden ambas instituciones) del museo que dirige Bartomeu Marí dependerá el nuevo orden del arte contemporáneo en Barcelona. O, lo que es lo mismo, el futuro del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y, faltaría más, del Canódromo.
Dicho y hecho, desde la consejería catalana de Cultura se aseguró ayer que el Patronato del MACBA abordará en su próxima reunión el futuro del Canódromo y, por extensión, el de su director, Moritz Küng, elegido por concurso público a finales de 2009. Se da el caso de que el contrato de Küng, fichado por un plazo de tres años, podría expirar antes de que el centro de arte entre en funcionamiento. Y es que la oleada de recortes no parece nada favorable para el desarrollo de un espacio que ya ha costado 4,5 millones de euros.

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